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Martín Berdugo entrega los premios de sus concursos de Micro-Relatos y Micro-Cómic a ritmo de folk
Un concierto de ‘El Espíritu de Lúgubre’ y de ‘La Musgaña’ conmemoró el décimo aniversario de la bodega.
Más de medio millar de personas se dio cita el pasado fin de semana en las instalaciones de Bodegas y Viñedos Martín Berdugo, enclavadas en Aranda de Duero en pleno corazón de la Denominación de Origen Ribera del Duero, para celebrar el décimo aniversario de este ilusionante y audaz proyecto familiar nacido al albor del tercer milenio y que hoy, gracias al trabajo bien hecho, a la apuesta por un producto diferenciado y de calidad y a la confianza de los consumidores, es una apasionante realidad.
Una entrañable y cálida fiesta en la que vino y cultura volvieron a darse la mano en una incesante búsqueda de la felicidad, auténtico leit motiv de la bodega. La cita reunió a amigos, clientes, aficionados, distribuidores, políticos, fans de facebook, socios del Círculo Martín Berdugo… que quisieron rendir con su presencia un merecido homenaje a la familia Martín Berdugo por esta fructífera travesía empresarial y a la que se sumaron también los piragüistas participantes del IV Descenso del Vino, iniciativa que cuenta con la colaboración de la bodega.
Una emocionada matriarca, Josefina Martín Berdugo, fue la encargada de echar la vista atrás para recordar los duros comienzos autodidactas hace ya 20 años con la plantación de las primeras viñas en el pago único que circunda a la bodega, para una década después sumergirse en la compleja aventura de la elaboración de vinos que ha salido adelante con trabajo, austeridad y entusiasmo. “Que el espíritu de la bodega sea como la parra del patio que, cuando uno llega cansado después de una jornada muy dura, demos frutos de sombra y acogimiento”, deseó para el futuro.
La fiesta arrancó con el director fresco e impecable del genuino grupo de folk burgalés ‘El Espíritu de Lúgubre’ y se prolongó con la peculiar actualización de la música tradicional instrumental de La Meseta de la formación castellano-manchega ‘La Musgaña’, acompañada para la ocasión por un virtuoso flautista irlandés Cormac Breatnach, que hicieron bailar a los asistentes hasta la madrugada.

En el intermedio tuvo lugar uno de los momentos álgidos de la celebración, la entrega de los premios del III Concurso de Micro-Relatos y de la edición inaugural del Concurso de Micro-Cómics organizados por la bodega, cuyos ganadores y finalistas disfrutaron de un intenso fin de semana enoturístico, entusiasmados por el trato cercano y familiar recibido, y cuyas obras ya lucen en las contraetiquetas de las botellas de unas ediciones especiales de Martín Berdugo.

El diseñador gráfico catalán Eloy Sánchez-Vizcaíno recogió el galardón que le acredita como vencedor del certamen de mini viñetas y el funcionario sevillano Miguel Ángel Gago Sánchez el de creación de historietas on line. Por lo que respecta al certamen narrativo, al que concurrieron 312 trabajos, únicamente pudieron asistir los dos finalistas, Camino González y José Luis Álvarez Gago. El triunfador, el escritor arandino Carlos de la Cruz, que excusó su presencia por encontrarse trabajando en México y estuvo representado por su hijo Pablo, envió un vídeo en el que decía que, a pesar de la distancia, un “pedazo de él” estaba en el acto. “Son muchos los motivos para estar feliz y uno de ellos es que la gente que ahora está viendo estas imágenes está rodeada de los ingredientes que solo pueden llevar a un buen puerto”, manifestaba en su misiva, invitando poéticamente a los presentes a disfrutar plenamente de la fiesta: “Beban, bailen, coman, no desperdicien ni un solo instante porque todos estos pequeños momentos son irrepetibles, insustituibles, huellas en una playa que no tiene ni principio ni final, un camino en el que solo cuenta el primer paso”.
Tras la memorable noche desde la bodega ya se ha comenzado a trabajar para anunciar con carácter inminente una nueva convocatoria de ambos certámenes, que según puso de manifiesto el gerente, Antonio Díez, persiguen transmitir el espíritu, la inquietud y la pasión que encierra cada botella Martín Berdugo, propiciando un acercamiento entre bodega y cliente, estableciendo una línea de comunicación creativa.
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